martes, 16 de octubre de 2007

Vibraciones del tren en Getafe



Afectados por las vibraciones del tren en Getafe salen a la calle, cansados de llamar a todas y cada una de las puertas de la Administración, tanto Local como Autonómica para solo recibir promesas de solución, pero la realidad es que las grietas siguen abriéndose en las casas afectadas, unos tres mil pisos que de una forma o de otra se ven inmersos en unos 226 terremotos cada día, desde las 5,20 horas hasta medianoche, hora en que pasan algunos trenes de mercancías.

La concentración tendrá lugar en la Plaza del Ayuntamiento a las 19 horas de la tarde.

lunes, 15 de octubre de 2007

Parque de Andalucia, Getafe


Un paseo al Parque de Andalucia. Me quedé impresionado por el estado de mantenimiento del parque. Por eso mi denuncia de un abandono de un Parque que está en el barrio de Juan de la Cierva y el barrio del Casar. Me pregunto ¿Cómo es posible, que un Ayuntamiento que presume de defender las zonas naturales, sea tan irresponsable de no cuidar una zona privilegiada para el disfrute de los ciudadanos.
1º El alumbrado no existe, las cajas de conexiones de las farolas de alumbrado están destrozadas.
2º Falta de riego del parque, y de un circuito de riego.
Es decir un abandono de un pulmón verde, en el que el mantenimiento no existe, por su abandono.
¿Qué hacer?
Denunciar su estado a los ciudadanos de Getafe.

























Parque Castilla la Mancha, Getafe






PARQUE CASTILLA LA MANCHA

Es un parque que está pegado a la carretera de Getafe a Villaverde y al paseo Juan de Borbón. Es una zona donde la gente va a correr, pasear. Pero hay zonas que no se pueden utilizar por falta de ampliación de césped. Es decir el parque en su estado actual se ha quedado pequeño y lo razonable sería una ampliación. Pues es muy necesario para el disfrute delos ciudadanos. Por este motivo pedimos un proyecto para las zonas que actualmente estén en “ blanco “
El parque está pegado a las instalaciones deportivas del “ campo de la rabia “. Seria muy necesario para la utilización conjunta de los practicantes de deporte y de ocio de los vecinos.





















Avenida de los Angeles, Getafe











domingo, 14 de octubre de 2007

El significado de un chicle


El chicle o goma de mascar, es probablemente la golosina infantil más conocida entre los niños del mundo y entre los no tan niños, su uso y disfrute sobrepasa los límites de la edad.
Todos comemos chicle en diversas circunstancias y lugares, para matar el tiempo cuando esperamos algo o alguien, para concentrarnos mientras conducimos, o simplemente porque contiene los sabores más insospechados simples o mezclados: naranja, limón, plátano, regaliz con menta, limón con vainilla,… aunque antes de tales sofisticaciones en la elaboración y construcción de nuevos sabores están los genuinos y más simples: fresa y menta.

Los chicles son instrumentos sociales, para compartir, hacer amigos y excusa para relacionarse. Se han convertido también en un elemento que pueden formar parte de la higiene bucal: “recomendados por especialistas en la materia”, también con efecto blanqueador, es decir, estético; aunque no sustitutivos del siempre recomendado cepillado de dientes tras las comidas. Sin embargo se recomiendan para “salivar” o fabricar saliva y ejercitar la articulación mandibular y tonificar la musculatura que la rodea. También ha entrado a formar parte de la farmacopea, como vía de administración para fármacos contra el mareo y como forma de sustitución del tabaco, cuando se le introduce nicotina en su composición.

El chicle es un elemento versátil, que forma parte del mundo occidental. Sin embargo, aparte de las utilidades o aplicaciones prácticas actuales en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, al hecho de masticar o mascar chicle en según qué contextos, se le pueden atribuir significados diferentes.

Hace pocos días tuve la oportunidad de comprobar los efectos devastadores que provocó un chicle durante un acto público y multitudinario, al cual asistían personas de diferentes lugares, edades, estatus sociales, profesiones,… pero con un objetivo común, el objetivo de convocatoria de dicho acto. Al finalizar la gran reunión, alguien tomó la palabra y se dirigió a la multitud mientras masticaba chicle sin subterfugios. Una voz recorría la concentración de personas que escuchaban: ¿Quién es el del chicle?,… ya podía sacarse el chicle… no deja de masticar chicle con la boca abierta ¿pero que está diciendo?... ¿de qué va el del chicle?... El efecto de masticar chicle de forma descarada fue mayor que la palabra emitida, que el mensaje de solidaridad, anuló el significado de su intervención agradeciendo la asistencia a la multitud. Toda la atención del público se centró en una boca llena de chicle que no paraba de moverse en el acto de marear la goma de mascar,… parecía casi obsceno. En algún momento empezaron a oírse voces con el mensaje “tira el chicle”, “que se calle el del chicle”.

El acto de masticar chicle conlleva un significado social, un significado ligado a una imagen pública. Vivimos en un mundo en el que la imagen que se da en público impera sobre el contenido. Aunque que duda cabe que en muchas ocasiones nuestra imagen habla de cómo somos, quienes somos; no siempre existe una correspondencia certera entre forma y fondo, entre continente y contenido, entre el significado atribuido a un chicle y el que realmente tiene para el que lo mastica.


I. López